Nos adaptamos o morimos en el intento…

by admin, August 8, 2018

De los mayores desafíos que tenemos los seres humanos es comprender el manejo de los cambios y la emocionalidad que los acompaña.

El cambio por su propia naturaleza produce fuerzas internas restrictivas o impulsoras. Si es provocado por nosotros mismos aunque afloren temores y dudas, nuestra disposición hacia el mismo es de mayor apertura, convicción y determinación para hacer que suceda lo que nos hemos propuesto. Si es provocado por un tercero lo natural es que en principio generemos resistencia por el temor de salir de nuestra zona de confort. Es distinto cuando viene un evento inesperado en nuestra vida que “si o si”nos adaptamos o morimos en el intento.

Una fuerza impulsora surge del compromiso y la motivación para hacer que suceda algo diferente en nuestra vida, es como un flujo de energía interno que nos invita a movernos hacia lo que nos hemos propuesto, superando nuestros miedos más profundos. Aunque hay temor y ansiedad por lo desconocido es como una especie de cosquilleo estimulante y energizante que nos moviliza y nos reta para avanzar hacia lo que queremos lograr.

 

 

Las fuerzas restrictivas son pensamientos y emociones que drenan nuestra posibilidad de asumir el cambio y de abrir nuestra mente y nuestras emociones para hacer que suceda, limita nuestro crecimiento, la capacidad de sorprendernos, de aprender y desarrollarnos.

Cuando nosotros mismos provocamos el cambio combinamos los dos tipos de fuerzas, sin embargo al ser una decisión personal, dominan las fuerzas impulsoras, creemos que puede ser lo mejor y aunque el miedo, las dudas, o los pensamientos restrictivos estén presentes, conscientemente nos hablamos desde la capacidad de logro usando el poder del pensamiento positivo.

Cuando viene de un tercero, tendemos a cerrarnos y colocar todos los “peros”, pues nos gusta sentirnos involucrados en el proceso y cuando esto no sucede nos resistimos. Sin embargo si hay una buena gestión del cambio y un proceso de educación, alineación y comunicación, será más fácil eliminar las fuerzas restrictivas e integrar los cambios en nuestra gestión, volviéndonos promotores del mismo. Cuando no hay una buena gestión del cambio y nos resistimos, irremediablemente el sistema al que no nos adaptamos nos expulsa. El reto está en que a pesar de que no haya una buena gestión del cambio; si somos flexibles y usamos nuestra curiosidad para comprender, el poder de la actitud positiva para aceptar y nuestra autoconfianza para creer que siempre vendrá algo mejor, el cambio será muy positivo, desarrollaremos fortalezas que quizás no sabíamos que teníamos. La resistencia al cambio puede ser muy dolorosa, desgastante y agotadora, la fuerza restrictiva del pensamiento negativo es como una especie de agua estancada que se contamina y de paso a las que se le acerquen, pues en general sus pensamientos son negativos, son personas que todo lo critican y no ven nada bueno en el proceso, siendo una carga para los demás.

Es natural resistirse, sin embargo si asumimos el cambio como una oportunidad, nuestra disposición hacia el mismo nos hará sentir mejor y seremos más agradables para nuestro entorno y para nosotros mismos.

Cuando la vida nos sorprende con lo inesperado creo es más desafiante y difícil, las fuerzas restrictivas se congestionan, produciendo una tormenta emocional muy dolorosa y agobiante, aquí necesitamos todo el soporte y contención de nuestra familia y amigos; y sobre todo de mucha fortaleza espiritual. Pasaremos del shock, a la negación, de la negación a la resistencia, habrán muchos porqués, impotencia, rabia, frustración y mucha tristeza, pero al final el tiempo hará su trabajo y todo saldrá bien. Definitivamente en los misterios que la vida trae, seguro tendrá un propósito perfecto para nuestro crecimiento espiritual. Es como estar en una dimensión desconocida donde la fortaleza de nuestro espíritu será nuestra mejor aliada, siendo la fuerza impulsora más potente para superar las dificultades más apremiantes, dándonos la templanza y la resistencia para seguir luchando y abrazando la vida con lo que nos traiga.

El cambio es permanente, es constante y es natural, somos los únicos seres en la naturaleza que nos resistimos.

Cuando fluimos con el cambio el dolor disminuye y los beneficios aparecen. Abrámosle las puertas de nuestro corazón, para que nuestra mente lo acepte, permitamos que su energía desarrolle lo mejor de nosotros y creamos que siempre traerá algo muy bueno.

 

Jimena Fajardo Maldonado
Master Certified Coach by ICF
Consultor certificado en Growth Management science

No Comments


Leave a Reply

Your email address will not be published Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*