Diálogos empoderados y empoderantes

by admin, August 21, 2018

 

 

Los diálogos empoderados y empoderantes, son diálogos basados en técnicas de preguntas y declaraciones que permiten el reconocimiento personal de pensamientos, emociones y acciones, haciéndonos responsables por ellos y apoyando a otros en el empoderamiento a través de la pregunta.

Según el Dr. Gilbert Brenzon Bazán, Director ejecutivo de la fundación Neo-Humanista existen seis categorías del lenguaje que usamos habitualmente y que nos desempoderan, quitándonos la responsabilidad que tenemos de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones.

Quiero compartir con ustedes a partir de este estudio y mi experiencia como coach la interpretación de éstas categorías y como deberíamos expresarnos para empoderarnos y empoderar a otros.

Empoderarnos significa como lo he expresado en otros artículos, “sacar a flote nuestro poder interno”, usando el lenguaje a nuestro favor y no en contra nuestra. Cuando sabemos usar el lenguaje lograremos aumentar nuestros niveles de autoconfianza, tener un mejor posicionamiento en las relaciones interpersonales y un mayor enfoque en nuestra capacidad de logro.

 

1. CULPAR:

Es una categoría que usamos con bastante frecuencia, esta categoría está asociada al miedo a
equivocarnos o quedar mal frente a otros por lo que culpamos a personas o circunstancias de algo que deberíamos atender con total responsabilidad.

Por ejemplo: No te envié la información porque Paula no me la hizo llegar. En este caso culpo a Paula sin tener en cuenta que yo hubiese podido insistirle a Paula de forma asertiva en el cumplimiento de la entrega de la información. La forma correcta de expresar esa declaración es “No te envié la información porque no me di el tiempo para buscar a Paula e insistirle en la urgencia de la misma.

 

 

2.  PONTIFICAR

Significa generalizar como una verdad absoluta algo que no he validado, es una suposición o juicio de valor que lo declaro como una verdad sin haber verificado.

Esta categoría es muy riesgosa pues puede llevar a posiciones radicales sin el suficiente sustento o validación de la información que pongo sobre la mesa, o de un pensamiento de otro que ni siquiera pregunté. Por ejemplo si digo: Sé que mi jefe nunca va a aceptar la idea, me estoy poniendo una limitación muy fuerte pues no me he dado la oportunidad de preguntarle perdiendo la posibilidad de generar un diálogo o una posible negociación. Esta categoría nos lleva a un supuesto basado en una experiencia pasada negativa que me lleva a asumir que en cualquier situación similar me va a suceder lo mismo por lo que mejor ni pregunto. Cuando alguien afirma algo así, una forma muy efectiva de empoderarlo es preguntándole ¿y que te hace pensar que nunca va a aceptar la idea? Y Si yo me quiero empoderar desde el lenguaje, la forma correcta de expresarlo es realizando una declaración como por ejemplo: “Creo que mi jefe no va a aceptar la idea, sin embargo le voy a preguntar, nada pierdo”

 

 

3. DISFRAZAR

Esta categoría la usamos con mucha frecuencia para expresar una incomodidad, rabia o frustración  frente a una situación generada por otro, que me disgusta mucho, pero a través del “sarcasmo” o el famoso “humor negro” lo que genera mucha molestia en la persona que recibe este tipo de afirmaciones, éstas afirmaciones están basadas en juicios generalmente equivocados de las acciones de otros, sin siquiera preguntar ¿Qué pasó? Un ejemplo puede ser cuando alguien tiene un comportamiento ineficaz repetitivo  que me viene molestando y por temor a ser directa o la inseguridad de expresar lo que siento uso una afirmación que disfraza de forma sutil mi molestia en comentarios como cuando alguien llega tarde decirle ¿se te pegaron las cobijas?, lo mejor sería decirle “estoy molesta con tu llegada tarde, te pido que cumplas con los acuerdos establecidos”.

 

 

4. ENCASILLAR

Es una categoría que me lleva a expresar el tener que hacer algo que no quiero lo que me pone en el lugar de la víctima, usando palabras como “me toca” o “tengo que” palabras que me quitan la responsabilidad de mis decisiones y elecciones.  Si bien es cierto en la vida hay obligaciones y responsabilidades que no queremos asumir porque no nos gusta, no nos motiva o simplemente no las deseamos, en nuestra mente la palabra “me toca o tengo que” me genera una carga muy pesada haciéndome “la víctima de mis circunstancias”, una persona empoderada transforma esta categoría llevándola al compromiso y la capacidad de expresar con claridad frases como “aunque no me gusta el realizar estos informes, hacen parte de mis responsabilidades y compromisos con mi rol, por lo cual lo asumo con agrado.

 

 

 

5. PASIVIZAR

Esta categoría encubre una sensación de inseguridad y miedo para realizar pedidos con firmeza y autoconfianza, usando frases como “Quisiera” o me “gustaría” con apariencia de amabilidad, lo que le quita contundencia a la expresión de mis pensamientos, deseos y acciones. Cuando usamos una frase como: “Me gustaría hablar contigo” el interlocutor percibe un grado de inseguridad que no me posiciona bien en la relación, por lo que la forma correcta de expresar ese deseo sería “Quiero hablar contigo”, al usar “el quiero” estoy declarando mi deseo con autoconfianza y seguridad, generalmente solemos pensar que el “me gustaría” o el “Quisiera” suaviza la conversación y cuida la relación, siendo ésta percepción un pensamiento restrictivo que pone en duda mi real deseo de lo que quiero saber, denotando inseguridad en la interacción y un falso temor reverencial.

 

 

6. ENLAGUNAR

Es una categoría que usamos para quedar bien y crear una buena imagen en el otro, liberándome de asumir compromisos

con los demás y conmigo mismo, es totalmente desempoderante pues me aleja de los resultados y de mi capacidad de logro. Un ejemplo típico de esto es cuando usamos el “tratar”, lo escucho con mucha frecuencia, “estoy tratando de mejorar”, cuando usamos en la declaración el “tratar” le quito relevancia e implicación a mi deseo aparente de querer hacer algo, sencillamente cuando uso el “tratar”, lo que estoy diciendo en el fondo es que no estoy comprometido, lo que quiere decir que eso que dije no me motiva, no me implica, no es relevante para mí y por lo tanto no hago nada de lo que estoy  diciendo que iba a  hacer. Otro ejemplo de esta categoría es cuando establezco un compromiso al que no le pongo, fecha, día y hora, declaro algo que aparentemente voy a realizar pero al no ponerle fecha, día y hora, seguro terminaré no haciéndolo lo que me alejará de mi capacidad de logro. Si quiero empoderarme debo expresar mi compromiso con claridad, el plan de trabajo y los tiempos de ejecución.

 

Ahora bien cuando estamos en un diálogo donde otros usan las anteriores categorías, los podemos empoderar usando preguntas asertivas y que devuelven la responsabilidad a quién habla, Por ejemplo cuando usan:

 

  1. Culpar: ¿Qué te impidió insistir?
  2. Pontificar: ¿Lo que quieres decir es “¿Qué crees que tu jefe no aceptará la idea?
  3. Disfrazar. ¿Quieres decir que estás molesto con mi llegada tarde?
  4. Encasillar: ¿Entiendo con lo que dices que te comprometiste a realizar x actividad aunque no te gusta?
  5. Pasivizar: ¿Específicamente que necesitas saber?
  6. Enlagunar:  ¿A qué te refieres cuando dices tratar?

 

El empoderamiento del lenguaje es una herramienta muy potente pues activa comportamientos coherentes con la capacidad de logro de las personas. El mal uso del lenguaje nos hace inseguros y poco creíbles ante los demás.

 

JImena Fajardo Maldonado

Master Certified Coach by ICF

Consultor Certificado en Growth Management Science®

Americancol Sac

https://jimenafajardo.wixsite.com/misitio

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