Construyendo a partir del miedo.

by admin, October 15, 2019

Hace un par de años tuve un caso bastante particular. Me solicitaron que evaluara a un ejecutivo al que no le veían mucho potencial, pero que constantemente reclamaba por un cargo más importante y mayores responsabilidades; lo curioso es que tras realizar el análisis y conocerlo personalmente, mi conclusión fue que tenía un potencial inmenso, solo necesitaba el acompañamiento correcto para ayudarle a desarrollarlo. Su nombre era Wilson y era una persona brillante, con mucho conocimiento en conceptos técnicos y con una visión muy acertada, su principal problema era su introversión, que aparecía cuando tenía que mostrarse frente a la organización, particularmente a la hora de hacer una presentación, en ese momento su mente se concentraba en sus temores y se bloqueaba.

Los directivos no podían ver su potencial, pues cuando tenía que hacerse visible en reuniones con equipos multifuncionales, prefería asumir un bajo perfil para evitar el ridículo de bloquearse o expresar mal sus ideas; y frente a sus compañeros parecía como arrogante y pendenciero, pues debido a su capacidad de análisis y su inclinación al detalle, lograba encontrar errores que otros no veían y los evidenciaba de mala forma, por lo que lo consideraban un mal miembro del equipo. Wilson vivía frustrado entre esos dos extremos.

Pero un día a la hora del almuerzo el asunto se volvió más claro, después de una sesión de trabajo, me invitó a un almuerzo para celebrar el cumpleaños de una de sus compañeras, yo acepté encantada. Eran aproximadamente 10 personas, todos compañeros de trabajo, que aprovechando la ocasión charlaban despreocupadamente. En un momento, uno de los compañeros se dirigió a Wilson, y le pidió que contara una anécdota que habían compartido; en ese momento, su cara cambió instantáneamente, su amplia sonrisa se vio convertida en una mueca, y antes de que pudiera pronunciar palabra, se excusó y se levantó al baño apenado.

Decidí que esa tarde no iba a comentarle nada al respecto, pero en nuestra siguiente sesión le pregunté por el episodio. Él, evidentemente apenado, se disculpó por la escena y no le dio mayor importancia; pero para mí estaba claro que algo en su ciclo de TICS se disparaba cada vez que se enfrentaba a un público y no estaba dispuesta a dejar de indagar hasta que descubriera cuál era su bloqueo. Rastreando el problema en nuestras sesiones, descubrí que había sido un niño solitario e introvertido, por lo que no pasaba mucho tiempo compartiendo con otros niños; pero el verdadero problema recaía en un recuerdo prácticamente olvidado, una exposición que tuvo que presentar en el colegio y en la que no le fue bien.

Las burlas y los comentarios de los otros niños lo hicieron pasar por una situación evidentemente vergonzosa, por lo que, en su interior, creó un profundo temor a hablar en público. A pesar de que intentó enfrentar sin éxito su temor, en su cabeza se estableció la Interpretación de que era un problema psicológico y no había forma de superarlo.

Como mecanismo de defensa se desconectó emocionalmente y se escondió en su racionalidad para evitar salir herido, pero el pánico lo invadía cuando se enfrentaba a diferentes públicos. Su mecanismo de defensa en la vida fue empezar a analizarlo todo, para poder protegerse de los ataques imaginarios que los demás le hacían.

Parte del ejercicio fue evidenciar sus competencias, hacer que creyera en sí mismo, y explorar sobre experiencias en las que había logrado conectarse con algún público, extraer sus fortalezas de esas experiencias y ayudarle a reconocer que si lo había hecho en algún momento podía aplicarlo en cualquier contexto, esto lo ayudó a reconocerse y empoderarse de su círculo de TICS, creando un nuevo proceso de pensamiento y con múltiples ejercicios y herramientas que trabajamos, logró tener una mirada diferente hacia sí mismo, despejando de su mente los miedos irreales que lo estaban alejando de sus sueños profesionales, logramos acceder a sus motivaciones, convirtiéndose éstas en la palanca para superar su pánico escénico, pudo desarrollar mayor confianza y logró el posicionamiento que le permitió el ascenso que tanto esperaba.

Como en el ejemplo de Wilson, dentro de cada uno de nosotros se ha construido un ciclo similar, que se dispara cuando menos lo esperamos, dando espacio para que nuestros miedos tomen el control, haciéndonos retraer a un lugar seguro, reaccionar agresivamente o emprender la huida, por eso debemos reconstruir y reformatear ese círculo vicioso del pensamiento, por un círculo virtuoso, comenzando por algo tan sencillo como la aceptación con amor, sin resistencias, pues entre más nos resistimos a nosotros mismos, más poder le damos a nuestros miedos para que tomen el control de nuestras vidas, limitando las maravillosas posibilidades que tenemos.

*TICS (Temores, Interpretaciones, Creencias limitantes y Supuestos).

 

Fragmento de ¿Qué pensó el sapo cuando lo pise?

Jimena Fajardo.

Master Certified Coach ICF

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